Consejos para el InterRail

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La vida en movimiento también se encuentra en los raíles

Se acerca el verano y quizás algunos de vosotros estéis planeando viajar por Europa en tren. El pase InterRail es entonces vuestra solución. Estos son algunos consejos de María Mendez, una vida en movimiento que se ha prestado amablemente a participar en esta entrada:

1. El primer consejo es que compruebes que te va a salir a cuenta comprar un billete de Interrail, porque si viajas por Europa del Este los trenes son muy baratos, en cambio por Francia, Alemania, Italia, Suiza, Holanda… etc sí que suele salir más a cuenta.

2. Siempre te dicen que hagas la reserva antes de coger el tren porque, aunque tengas el billete de Interrail, esta te asegura tener un asiento, pero supone un aumento considerable del coste de los viajes. Así que si se quiere gastar poco yo recomiendo ir a la aventura y no reservar, quizás acabes en un pasillo durmiendo al lado de alguien de la otra punta de Europa, ¡pero esa es la verdadera experiencia Interrail!

3.  Llevar bien escondido el dinero, yo lo llevo siempre en un bolsito con una cuerda que me lo puedo poner en la cintura y escondermelo en la barriga, por si acaso cuando duermes a alguien se le ocurriera robarte, que no lo tenga facil.

4.  LLevar siempre un sobre de embutido, nunca se sabe qué te vas a encontrar por Europa para comer…

Si la experiencia os convence más que recorrer Europa en autobús, aquí tenéis más información sobre cómo organizar un viaje InterRail y cuál es la duración de los distintos recorridos:

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¿Te atreves a intercambiar tu casa?

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Confianza mutua. A quien no crea demasiado en estas dos palabras poco le va a convencer este modo de viajar. Se trata de intercambiar tu casa con otra persona/familia de alguna región o país del mundo durante el tiempo que ambos pactéis, ya sean dos días, un mes, un año…

Su principal ventaja es que  no tienes que pagar estancia alguna, por lo que tus gastos de viaje se reducen considerablemente, algo que está muy bien si sobre todo eres una vida en movimiento poco adinerada 🙂

El procedimiento es sencillo: debes registrarte en una de las muchas páginas web de intercambio de casas, describir cómo es tu hogar, su entorno, qué puede visitarse por la zona, etc. y buscar a su vez casas ajenas que te interesen. Una vez encuentres a alguien, deberéis poneros en contacto para conoceros mejor, mandaros fotos de vuestras casas… Es decir, lo recomendable es crear cuanto antes un mínimo de confianza entre las partes. En la mayoría de estas webs hay que pagar por suscribirse, pero también podéis encontrarlas gratis.

¿Arriesgado? Puede que muchos lo vean así, pero otros defienden que basta con aferrarse a la lógica de “esa persona está en mi casa, puede hacer algo malo allí; pero, al mismo tiempo, yo estoy en la suya…” y que no deja de ser una especie de couchsurfing a lo grande. Son dos modos de verlo, ¿cuál es el tuyo?

Os dejo un vídeo en el que podréis encontrar más detalles sobre esta práctica viajera:

Fuentes:

Blog sobre viajes de Paco Nadal (El País)

Intervac

Intercambiodecasa.com

Europa en autobús

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Con los consejos parisinos ya finalizados, hoy toca hablar de un modo muy peculiar y bastante desconocido de viajar. Seguramente muchos de vosotros hayáis oído hablar del Interrail pero ¿y del “busrrail”? Con el llamado pase Eurolines   dar tumbos por Europa es posible sin tener que dejaros un riñón por el camino.  Podéis elegir entre 43 ciudades y los autobuses os llevarán de centro a centro de las mismas durante 15 ó 30 días.  El Eurolines Pass os permite viajar de un país a otro tantas veces como queráis, siempre y cuando no repitáis el trayecto y el billete se valida el primer día de viaje.

El principal incoveniente es que, indudablemente, viajar en autobús no es tan cómodo como hacerlo en tren. Pero recorrer el mapa un poquito más encogido si a cambio puedes vivir en movimiento durante 15 días por 175 euros... ¿Es para pensárselo, no? Además, a diferencia del Interrail, en este caso no hay límite de edad y existe una red de hoteles y albergues asociados con descuentos que pueden ser interesantes. Es más, si la cosa del ahorro se pone muy extrema podeís hasta hacer calcular las horas de sueño con las de viaje… Eso sí, algún día que otro vuestra espalda necesitará un colchón para reponerse.

Así, como en muchas opciones viajeras, hay ventajas e incovenientes. La clave está en elegir la que mejor se ajuste a nuestras posibilidades.  A ver si con este post alguno se ha solucionado el verano 🙂

Shakespeare and Company

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“Be not inhospitable to strangers, lest they be angels in disguise”

Shakespeare and Company

Shakespeare and Company es, para muchos, una de las tiendas más famosas y mágicas del mundo. Situada en el 37 la calle Bûcherie (distrito 5 de París, muy cerca de Notre Dame)  y especializada en literatura anglosajona, esta biblioteca-librería constituye todo un punto de encuentro para las personas y culturas de cualquier lugar del planeta. Sus estanterías, repletas a rebosar de libros nuevos y antiguos, pueden ser exploradas todos los días del año, desde el mediodía a la medianoche. Para los cerebros en movimiento, este rincón cultural constituye también un hogar en el que pasar la noche de forma gratuita, o casi: tan solo hay que aportar a cambio algunas horas de trabajo en la tienda y tendremos reservado un bohemio escondite en el que recargar las pilas de la inspiración. Curioso trueque, ¿verdad?

“No seáis poco hospitalarios con los extraños, podría tratarse de ángeles disfrazados”. Esta es la traducción de la frase que da comienzo al post. Junto a otras muchas, se encuentra grabada en las paredes del Shakespeare and Company y resume a la perfección el espíritu acogedor que invade cada rincón de esta parada obligada para los amantes de la literatura y la cultura en general.

La idea original de este pequeño museo de las letras es obra de Sylvia Beach, que creó el primer Shakespeare and Company en 1919, pero os recomiendo que echéis un vistazo a las vueltas que ha dado el lugar a lo largo de los años y descubráis todas las curiosidades que empañan esos tumbos a lo largo de la historia.

Exterior de la tienda

Fuentes:

El Mundo

Wikipedia

– La experiencia propia de esta vida en movimiento

¡A pedales por París!

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Con la ruta exprés han quedado cosillas de París por ver. Si os sobra un ratillo, en esta entrada tenéis un modo original y barato de ver la ciudad… ¡En bici!

Y así, pedaleando, os dará tiempo a ver, al menos por fuera, Les Invalides, el Hôtel de Ville (ayuntamiento) o la Ópera Garnier. Si os gusta el arte, no dejéis de aparcar vuestras bicis en el Musée Rodin para posar frente a su famoso pensador…

¿Cómo hacerse con una bici en París? Tenéis dos opciones:

1. Usar las bicis del servicio Vélib: El nombre se debe a un juego de palabras en francés con “vèlo” (bicicleta) y “liberté” (libertad). Se trata de un servicio de bicis que puede usarse 24 horas al día y que cuenta con un gran número de estaciones por toda la ciudad. Pueden usarse casi con cualquier tarjeta bancaria, eso sí, se necesita un saldo mínimo de 150 euros, que es la cantidad que te retienen si no devuelves la bici en 24 horas. El alquiler cuesta 1 euro y te lo restan de tu cuenta. Puedes, por tanto, tener la bici durante 24 horas, pero necesitas aparcarla en las estaciones de Vèlib cada 30 minutos. Así que es un servicio muy práctico para moverse por París sin mucha prisa. Sin embargo, en algunos casos, y a determinadas horas del día, puede haber problemas para encontrar “aparcamiento” libre o simplemente para dar con una estación si no se controla la ubicación de las mismas. Y una cosilla más: cuidado que en ciertos parques no están permitidas.

2. Servicios tradicionales de alquiler de bicis: Aquí seguramente podáis elegir el tiempo que queréis las bicis y no tendréis que estar pendientes de aparcarlas. Eso sí, los precios suben…



Ruta parisina, seguimos:

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Día 3: Si solo tenéis tres días para ver la capital francesa aviso, os quedarán cosas por ver. Así que lo mejor es que este día seleccionéis entre lo que más os atraiga (museos, ocio, paseos, compras…). Aquí dejo mi propuesta para el último día de la ruta exprés:

Comenzaremos la ruta en el cementerio de Père Lachaise, en el que se encuentran enterrados personajes famosos, no solo de Francia sino del mundo entero, como Chopin, Édith Piaf o Jim Morrison. Es todo un laberinto precioso pero en el que no podemos detenernos mucho tiempo, así que os aconsejo seleccionar las tumbas que os resulten más curiosas. En mi opinión, la de Oscar Wilde es la que más impresiona por estar repleta de besos…

Detalle de la tumba de Oscar Wilde

Luego nos desplazaremos hasta el corazón de París para visitar el Centre Pompidou, que es el Museo Nacional de Arte Moderno del país. Si este arte no os interesa, siempre merece la pena al menos disfrutar del diseño del exterior y tumbarse en su plaza a disfrutar del bocata de la comida, el ambiente bullicioso y los artistas urbanos que a menudo se congregan por la zona.

Pero no os despistéis mucho con el descanso para comer, que el Museo de Orsay, como la mayoría de los demás, ¡cierra a las 17.00! Destacan sus pinturas por ser estas muy conocidas, pero también hay esculturas, fotografía… La única pega es que en este museo hay que pagar entrada, menos el primer domingo de cada mes. Pincha aquí para informarte de todas las tarifas, que igual hay suerte.

Recomiendo, una vez entrada la tarde, no perderse la visita a Montmartre. Las visitas desde la iglesia del Sacre Coeur, en lo alto de la colina de Montmartre,  son preciosas. Muy cerquita se encuentra el café Les Deux Moulins, el café en el que se grabó la película de Amélie, donde los amantes de la película podréis romper una crème brûlée con la cuchara, como hacía la protagonista. Eso sí, nada del menú en Les Deux Moulins se caracteriza por su bajo coste…

Ya entrada la noche, estamos en el barrio de Pigalle, el más “caliente” de París :). Nos haremos la foto inevitable frente al Moulin Rouge y luego podemos disfrutar de toda una calle muy luminosa y llena de pubs y tiendas de artículos eróticos. Recuerdo, este tour es muy opcional XD. Y hasta aquí la visita “a lo japo”, como habéis puesto en un comentario. El próximo día os contaré cómo podéis ver más cosillas de París si tenéis algún amigo viviendo allí y ganas de pedalear…

Me despido presentándoos -a quien no la conozca todavía- a Àmelie Poulin, esa francesa tan fantasiosa y peculiar…


Sigue la ruta parisina

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Seguimos en la ruta rápida por París:

Día 2: Podéis pasar la mañana en la famosa Tour Eiffel. Conviene que no lleguéis allí muy tarde, porque enseguida se forman grandes colas para subir. Si subís solo hasta la mitad no tenéis que pagar nada y, la verdad, las vistas son bastante parecidas.


Arco de Triunfo desde los Campos Elíseos

Esta zona os llevará bastantes horas, porque enfrente está el Trocadero, la plaza desde la que salen las fotos más chulas. Para coger fuerzas recomiendo a los golosos no irse de París sin probar un crêpe de Nutella -los hay en puestos por toda la ciudad- o de cualquier otro ingrediente 🙂

Con el estómago lleno y bien descansaditos, no conviene una siesta ¡el tiempo es oro! Podéis visitar la Place de la Concorde (con el carrusel, el obelisco, los dos grandes hoteles de lujo, y un macabro pasado del que pronto hablaremos…) y luego pasear por los Champs Élysées (Campos Elíseos),eso sí, cuidado con la tentación, porque esta avenida está llena de lujo y de las mejores marcas… Al final de los Campos Elíseos se encuentra el Arco de Triunfo. Las vistas desde su parte superior son preciosas y, a los jóvenes de la U.E., como casi todo lo visitable en esta ciudad, les sale gratis ^^. Desde el Arco de Triunfo se ven muchos edificios emblemáticos de París, como  la Torre Eiffel, la Torre Montparnasse, y  también la zona de La Defense, que es el barrio de negocios parisino.

Propuesta musical de Joe Dassin para pasear por los Champs- Elysées:

¡Es muy pegadiza, cuidado!

¡Hasta pronto, viajeros!

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